Enfermedad, música y ... Serrat

“Las alas de la vida” (Antoni P. Canet, 2006) es una película-documental de culto para todos los paliativistas (como mínimo), un monumento a la dignidad de la persona humana y un maravilloso homenaje a su protagonista, Carlos, pero también a quienes le acompañan en su enfermedad. Toda ella es vida y emoción a un tiempo, por lo que puede sonar simplista destacar algunos momentos de entre tantas escenas sublimes. A mí me vienen dos a la memoria. Una, aquella en que Carlos se emociona, mientras está preparando su propio documento de voluntades anticipadas con su amiga y médico, Carmen. Y otra, porque me sobrecoge a mí cada vez que la veo, y es la escena en que está reunido con sus amigos músicos, y Panocha canta amorosamente, ante la mirada contenida de Carlos. Esa canción, esas notas, esa música, lo dicen todo, lo expresan todo, lo resumen todo y pueden hacer flaquear el sentimiento reprimido durante la proyección.

Es el poder de la música, vehículo de expresión de toda clase de ideas, de pensamientos y, lo que más me interesa, de sentimientos. Tenemos poca costumbre de utilizarla como terapia al final de la vida. Ya conocemos las barreras que se levantan ante la información, el diálogo, y otras formas de dar una vía de salida a las emociones.

 

Pero la música está ahí, forma parte de las vidas de muchos de nosotros, y en momentos de bloqueo emocional puede resultar un excelente desatascador. Los que hemos visto “Philadelphia” no podemos no recordar la escena en que Tom Hanks trata de expresarse en palabras mientras suena la voz de María Callas (“La mamma morta”), conectando con su propia angustia, ante la impasibilidad (aparente) de su abogado (Denzel Washington).

 

En la enfermedad, acercándonos al final de la vida, la música puede ofrecernos también esa ayuda para la reflexión, para la interiorización, para conectar con nuestra dimensión espiritual, y por supuesto para evocar recuerdos, los buenos para revivir esos momentos felices, y los no tan buenos para reconciliarnos con ellos. 

Hace unas semanas acudí a la presentación de un libro con un título un tanto curioso, “Sentir y pensar con Serrat. Reflexiones de un psicoanalista de hoy a partir de la obra del poeta y músico”. Mi amigo Paco Sáinz, con su experiencia docente que convierte las reflexiones en ilustrativa claridad, hace un prodigioso destilado de sabiduría combinada con extractos de las letras de Serrat, que dan para eso y para mucho más.


Ha sido todo un redescubrimiento comprobar que esas canciones, tantas veces oídas años atrás, hablan con más profundidad de la que recordaba de la vida, del amor y del desamor, de la libertad, de los niños y los padres, de la vejez, de la soledad, del duelo, de la muerte.

 

Y he encontrado infinidad de puntos en común con nuestra tarea de atender al final de la vida (por lo que la considero una lectura recomendable).

La música puede ayudar a nuestros pacientes, a sentirse más animados (aunque sea por un rato), o más serenos, a pensar en aquello en lo que no se atreven a pensar en silencio, a emocionarse, o a llorar si lo necesitan (sobre todo cuando no les dejan).

 

Pero alguien ha de proponerlo, y no siempre a los familiares se les ocurre ni lo consideran adecuado. Y en eso los profesionales podemos mediar para que suene la música preferida por el paciente (que no tiene por qué coincidir con los gustos de los familiares ni las ideas preconcebidas de los médicos).

 

Aún recuerdo a un paciente que en sus últimos días pedía que le pusieran pasodobles. Sí, pasodobles. Algunos lectores jóvenes no deben saber ni lo que son. Pues a él le amenizaban el paso del tiempo, el que transcurrió hasta que, llegado a casa el último de sus hijos que estaba en el extranjero, decidió que ahora sí ya podía dejar de sonar la música para él, al menos en este mundo.

 

Y la música puede ayudarnos también a nosotros, profesionales, en constante aprendizaje emocional, a reflexionar y sentir, a comprender y conectar con las dudas y miedos de nuestros pacientes, y de nosotros mismos. Si es la de Serrat, eso ya es elección de cada uno.

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Comentarios: 1
  • #1

    Sina (martes, 16 diciembre 2014 20:15)

    M'agradat molt el teu escrit i que comparteixo de manera plena.
    Gràcies per la referència del llibre!

    Una abraçada

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