Hablando sobre la muerte: no será fácil

 

Posiblemente, el rodaje del programa No serà fàcil del pasado miércoles acerca de la muerte resultaría el menos fácil de la serie, sobre todo para su presentador. Pero debo decir que Roger de Gràcia y su equipo lograron, con la ayuda de los verdaderos protagonistas, Dolors, su familia y amigas, crear un programa diferente que ha causado impacto y puede ayudar a muchas personas. Felicidades a todos los que lo han hecho posible.

 

Como médico dedicado a cuidados paliativos, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer unas reflexiones en alto sobre lo que pudimos ver.

La primera escena tras la introducción nos muestra a Dolors al fondo junto a Roger, y en un plano anterior a su hija con su nieto, el pequeño Pau. El encuadre es toda una declaración. La vida presente y la que comienza conviven con normalidad con la vida que está acabando, en su propio espacio natural (su hogar) y sin esconderse, en presencia de quien va a ser testigo y narrador de una experiencia humana universal.

 

Adjetivos como valentía, fortaleza, entereza, de los que hace gala Dolors, nos pueden llevar a la sensación de excepcionalidad, de que hemos contemplado algo inalcanzable para los seres normales, y a quedarnos solo en la admiración. Pero el mensaje es muy distinto, y sería una lástima no aprovechar su generosidad y la esperanza de la narrativa del programa.

 

Naturalidad es una palabra que ella repite, y es la que respira todo el programa, incluyendo a su presentador. Es la naturalidad lo que hace creíble lo que vemos y oímos. Naturalidad que debe ir del brazo de la verdad, el otro ingrediente indispensable. Porque es natural aquello que fluye por sí solo, aquello que no es forzado ni fingido. Y para eso las cartas han de estar boca arriba. Por eso la verdad es la que facilita la aceptación, y liberada la tensión de mantener la mentira permite que haya risas y alegría y cotidianeidad en medio de un proceso que, en sí, es triste.

 

Es la naturalidad de ser fiel a sí misma la que lleva a Dolors a hacer esas listas que conmueven a Roger, como organizadora y planificadora que es, y la que facilita enormemente las cosas no sólo a ella misma sino también a sus familiares y amistades más cercanas, y a los profesionales que deben atenderla, como puntualiza el Dr. Trelis.

 

A otras personas esa naturalidad las impulsará a acciones o decisiones distintas, no todos hemos de hacer listas ni hemos de ser capaces de hacerlas, pero sí podemos ser capaces de marcar el camino, esa hoja de ruta, que incluya, por qué no, deseos como los que Dolors puede ver cumplidos.

Otra palabra que repite varias veces es tranquilidad. Puede sonar una contradicción y gran paradoja. Conseguir tranquilidad hablando de la muerte y planificándola. Pues sí, así es, el problema es que no nos lo creemos, y tenemos miedo de probarlo. Hablar de ello acaba generando tranquilidad, aunque en el camino pasemos miedo y haya momentos de angustia y de llanto. Y también la tranquiliza poder decidir "cómo no quiere que sea su muerte" y hablarlo con los profesionales responsables de asistirla, lo que quiere para esos momentos finales es "tranquilidad y relajación a su alrededor".

 

Todo eso de verdad que es posible, y los paliativistas acumulamos muchas experiencias de pacientes que han podido afrontar, aceptar, y han seguido su proceso en medio de la naturalidad y facilitando el propio proceso a sus seres queridos, lo que constituye para ellos un regalo de valor excelso.

 

Importante el respeto, el que muestra Dolors hacia quienes la rodean a la hora de modular el grado de sinceridad, y respeto de su entorno hacia ella y a su modo de afrontar ese tiempo que quiere exprimir vitalmente.


Dice Dolors que cuando tomó conciencia de que "estaba muriendo cada día", limitándose a ir de la cama al sofá y del sofá a la cama, dijo que no, que no quería eso, que quería vivir. Esa decisión, esa elección, está al alcance de la mayoría de nosotros. Pero exige un esfuerzo de voluntad, y de asumir que la vida es vida hasta el final.

 

Concluía yo una conferencia reciente sobre el tema de la muerte exhortando a los asistentes a aprender de los testimonios que nos dejan quienes ya han recorrido esa etapa. Qué mejor testimonio que el de Dolors. Acompañada con delicadeza por Roger, su personalidad impregna el contenido del programa, que transcurre en un tono digerible para la sensibilidad del espectador pero en lento crescendo, y encadena la emotiva despedida de Jordi Basté, con el flash de la comida en familia, y la escena final en la playa, llena de humanidad y de belleza. A Roger le entra un escalofrío, Dolors se emociona y nos dice que "está bien que se emocione", y así nos da permiso para que, con la música de fondo que ella también escogió, nos emocionemos nosotros también, y aparezca esa lágrima, o ese nudo en la garganta, que revelan que hemos visto algo que valía la pena.

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Comentarios: 1
  • #1

    Francisco Javier Rivas (viernes, 30 enero 2015 10:49)

    ¡Qué testomonio tan intenso!, ¡Cuánto nos cuesta mirar la vida de cara!, en esto está contemplado también el morir y el preparnos para ello. Gracias a todos los que hacéis posible que este proceso sea más humano, más cálido y más integrado en la biografía personal de cada uno. Como leí hace poco, la atención al final de la vida no consiste en eliminar radicalmente el sufrimiento porque forma parte de nuestra propia humanidad, sino aliviarlo y vivirlo con plenitud.

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