Sobre la prescripción enfermera

Resulta difícil, por no decir imposible, que un gobierno tome una determinación vía decreto o vía ley exprés sin que ponga en pie de guerra al colectivo afectado. Tienen para eso una habilidad asombrosa. Esta vez le ha tocado al colectivo de enfermería, que ha saltado de indignación ante lo que consideran una traición, un atropello, un desatino, y otros calificativos que me temo que no van mal encaminados.

Supongo que encontrar la fórmula legal adecuada y equilibrada es asunto complejo, o sea que no entraré en el debate legalista o leguleyo, porque no es el mío, y porque personalmente me tiene harto. No se han enterado de aquello de que la ley se ha hecho para el hombre (o la mujer) y no al revés. Y las leyes, y las normas, en lugar de facilitar la vida de los ciudadanos, en lugar de adaptarse a las realidades, que suceden cada día, y que forman parte de nuestra normalidad, tácitamente aceptada, porque a todos conviene, se convierten en corsés que no dejan respirar, en cadenas que nos esclavizan, y en búnkeres que protegen a unos cuantos no se sabe bien de qué, y que son de obligado cumplimiento solo cuando interesa.

A mí no me da miedo que un profesional de enfermería tome la iniciativa para administrar un analgésico o iniciar una primera cura, si tiene la experiencia y actúa con responsabilidad. A mí me dan miedo los irresponsables, o los que creen saber lo que hacen cuando en realidad no saben, o los que no me respetan como paciente, o los que primero hacen y luego piensan. Esos me dan miedo. Aunque sean médicos. O enfermeros/as, por supuesto, pero no por el hecho de serlo.

Todo sea por la seguridad del paciente, ¿o no? La validación del médico es imprescindible y condición previa necesaria para que un enfermero o enfermera experto/a haga lo que sabe hacer de sobras y viene haciendo desde siempre y gracias a eso (y a otras acciones de los profesionales sanitarios, incluidos infinidad de sacrificados médicos) el sistema se aguanta y muchos pacientes se ahorran horas de malestar, o de dolor, o de espera absurda. No tienen tantos remilgos con todo lo que se prescribe y vende en oficinas de farmacia (no siempre por el farmacéutico titulado), y menos que tendrán cuando podamos ir al supermercado de la esquina a comprar específicos sin pedir permiso a nadie.

Sin ánimo de generalizar, sí puedo hablar de lo que mejor conozco, y como médico de Cuidados Paliativos que trabaja en equipo, afirmo que tengo plena confianza en enfermería. La formación y la experiencia adquiridas les otorgan una solvencia más que demostrada. Me fío de su ojo clínico, me fío de su criterio, y me fío de su opinión. Esa mirada de complicidad en la que en un domicilio ante una situación difícil te entiendes sin apenas hablar y actúas de forma coordinada y coherente, es fruto de una relación que no se basa en la jerarquía o en el ordeno y mando.

Y siguiendo con Cuidados Paliativos. Será intrusismo, y será ilegal, que una enfermera modifique una pauta de sedación ante un pico de dolor o de disnea o de agitación, porque conoce sobradamente las pautas, y reconoce sobradamente los síntomas, hasta que pueda localizar al médico. Pero no será intrusismo, ni será ilegal, que un médico sin experiencia suficiente en el manejo de opiáceos ni de esas situaciones de final de vida indique una pauta totalmente inadecuada para la situación individual de aquel paciente, aunque ponga en ello toda su buena voluntad; no será ilegal, pero tampoco será muy ético, y en ocasiones puede causar un sufrimiento evitable.

La verdad, si un día tengo que acudir a un servicio de urgencias, o permanecer ingresado en un hospital con algo grave, espero y deseo que si estoy sufriendo y el médico no está inmediatamente disponible (cosa no infrecuente) enfermería incumpla la ley y tire de experiencia para aliviar mi dolor o mi malestar. La pregunta es, cuando eso le suceda a alguno de nuestros gobernantes, ¿exigirán celosamente que se cumpla la ley, y aguantarán estoicamente el dolor, o la espera, o la vomitera, hasta que llegue la orden médica?  


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Comentarios: 2
  • #1

    Alvaro Contreras (martes, 03 noviembre 2015 00:15)

    Gracias por su reconocimiento a la profesion enfermera. Aquellos que reniegan de la prescripción enfermera, quizás sea porque ellos no tengan la seguridad de que prescriben de forma adecuada

  • #2

    Candelas Lozano (miércoles, 04 noviembre 2015 18:15)

    Muchas gracias, me alegra saber que hay compañeros que lo entienden. La enfermería no quiere prescribir aquello para lo que están capacitados los médicos por su formaciøn, sólo necesita herramientas para hacer bien su trabajo, dentro de sus competencias profesionales y que se regule lo que se está haciendo día a dīa en beneficio del paciente, y desde luego muy lejos de crear conflictos con nuestros compañeros médicos. Entendemos que los que tienen que hacer bien los "deberes" son otros.

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