Dialogando sobre el final de vida

La pasada semana participé como ponente en las Mesas de Diálogo sobre acompañamiento al final de la vida, organizadas por la Fundación Edad y Vida, que se celebraron en Barcelona. Divididas en tres jornadas, dos para público general y otra para profesionales, lograron un completo éxito de asistencia. Lo que confirma una vez más que el tema interesa e interesa mucho.

¿Interesa a los médicos?


No deja de llamar la atención que el porcentaje de médicos asistentes fuera irrelevante (sin contar, claro, a los ponentes). Parece que el tema no va con ellos. Pues a mí me parece que sí. De hecho, uno de los aspectos que más se destacó en las diversas ponencias fue la necesidad de realizar un auténtico trabajo en equipo, de forma que todos los profesionales implicados participen en esa tarea de acompañamiento que es paralela a su rol profesional específico.


Sin embargo, uno tiene la sensación de que ese trabajo en equipo está más en las intenciones de unos cuantos que en la realidad del día a día, y que son aún demasiados profesionales, demasiados servicios, y demasiadas instituciones, las que frente a un enfermo al final de su vida hacen la guerra por su cuenta, y salen del paso como buenamente pueden, sin (querer) contar con la ayuda de nadie y con una visión limitada a la suya propia pero que no se abre a los deseos y voluntades del paciente y/o de sus familiares.


Hay que utilizar bien los recursos

 

Otra conclusión ha sido la constatación de que, para acompañar el final de vida de las personas de forma más acorde a cómo querrían ellas y poniendo más énfasis en los aspectos emocionales y particulares que en los puramente técnicos, hay disponibles muchos recursos, tanto públicos como de entidades no lucrativas o con vocación social, que no son debidamente utilizados.


Sea por desconocimiento, por ignorancia, por falta de preparación y formación, por no ponerse en el lugar del otro, se tiende a tirar por el atajo del procedimiento estándar pensando poco en las necesidades reales del enfermo. Y es una pena que haya personas que no se beneficien de determinados apoyos simplemente porque a nadie se le ha ocurrido solicitarlos, o a que determinados profesionales no lo han considerado necesario. En muchos casos sigue sobrando individualismo y sentimiento de propiedad con los pacientes, en detrimento del verdadero trabajo colaborativo, en el que todos suman en beneficio del que más sufre.

 

Humanizar

 

Tal vez la palabra acompañar suena a una acción poco científica. Tal vez tiene un eco más bien de humanidad. Por eso me gusta (y por eso titula este blog). Por eso define lo que nunca hay que dejar de hacer al final de la vida, acompañar. Y no lo perdamos de vista, lo que las personas nos piden, y lo que las familias más nos agradecen al final, es precisamente eso, haberse sentido tratadas con cercanía, honestidad y humanidad, haberse sentido acompañadas en el difícil trance de ver morir a un ser querido, y no haberse sentido solas.

 

Hasta que esa sea la percepción mayoritaria de las familias, habrá que seguir hablando, y hablando, y hablando…


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Comentarios: 1
  • #1

    Mercè Juan (jueves, 10 diciembre 2015 10:34)

    Bon dia ,

    Vam estar a la xerrada que van fer a Horta i, les conclusions son similars.
    A la nostra jornada de Hospice i PC day, no va venir cap metge. Estava anunciat al col.legi de metges amb 3 setmanes d'antelació.
    El discurs jA estava en consonància, amb un públic molt especial i molt selecte que encara està mès aferrat la figura del metge com a salvador dels seus qüestions sanitàries.

    Hi ha recusos però menys dels que pensem i molts saturats i no per a tothom. I Aquest no estan adreçats a les mateixes necessitats i sensibilitats de les persones quant volen resoldre la seva vida i que se les acompanyi en les seves decisions. A més encara estas topant-te amb les persones que lluiten per que no et moris, no et deriven pq creuen que ets seu i t'han de salvar, i sobre tot manca formació cal els professionals per poder treballar el tema de final de vida. I sense comptar que no tots etem disposats ni poden trebalar en aqeust àmbit professional.

    Respecte a la terminologia de acompanyar por ser tant cientìfica com qualsevol altre si s'empra la ciencia social per a valorar-la. No pel fet de posar sobre la taula les emocions, les sensacions , que s'esta demostran dia a dia que tenen una part química important, ha de deixar de ser cientìfic.

    Gràcies pel seu suport al bon saber estar al final de la vida.

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