El cuidado de lo invisible

Decía Saint Exupery que “lo esencial es invisible a los ojos”. En Medicina sucede lo mismo. Por eso cuidar lo invisible, lo intangible, es esencial, es lo esencial, y obviarlo es condenar a la ciencia médica a ser la menos humana de las ciencias.

Impresionante el Dr. Gabriel Heras en un TDEx que recomiendo fervientemente visualizar. Para mí, personalmente, pocas cosas son nuevas. Conozco ese lenguaje, conozco los mensajes, me identifico plenamente con esa revolución emocional de la que habla, que no solo debe entrar en las UCIs, sino en todas las salas o habitaciones donde se atiende a una persona enferma que sufre. Cuando dejemos que las personas, profesionales y enfermos y familiares, todos, sean personas, actúen como personas y sean vistas y tratadas como personas, entonces la medicina empezará a humanizarse de verdad, no antes.

Paralelismo entre UCI y Cuidados Paliativos

He tenido una curiosa sensación, porque el paralelismo con el discurso que hacemos desde la atención al final de vida es evidente, y lógico. Son dos momentos críticos para las personas enfermas y para sus familias. Y para los profesionales que les atienden, sí señor. 

Más paralelismos. Dice Gabi (y cuánta razón tiene) que hay pasar por ello para comprender qué es eso de estar en una UCI y cómo te sientes. Cómo me suena esa idea, una frase muy parecida que escribí hace años sobre lo que supone cuidar y acompañar a una persona querida al final de su vida se va repitiendo en la web de nuestra Fundación y actualmente destaca en nuestro díptico informativo. 

Despertar en una UCI

Pero para mí lo impactante es que, pese a haber hablado y escrito docenas de veces sobre el final de vida, sobre el sufrimiento, sobre lo que necesitan las personas, sobre la sangrante necesidad de cambiar muchas cosas, y hacerlo con naturalidad, porque es un tema que conozco y del que tengo experiencia personal y profesional, eso no me ha protegido de sentir angustia ante la posibilidad de despertar un día en una UCI, circunstancia que el Dr. Heras describe con un realismo que te traspasa una inquietante sensación de desazón, porque, como bien dice, puede suceder de repente, sin pedir permiso ni llamar a la puerta. No hay más que ver las caras del público asistente al TDEx. 

Por eso es tan importante la concienciación, para que todos entendamos, aun no pasando por ello, qué puede suponer estar ingresado en una UCI, y qué heridas emocionales puede dejar esa experiencia, en el enfermo (si sale adelante) y en los familiares, si las cosas no se hacen bien, humanamente hablando.

Y, es cierto, cambiar las cosas depende de nosotros, porque no hay que esperar ningún nuevo descubrimiento científico ni nuevas tecnologías. Solo hay que dejar paso a nuestra propia humanidad, hacerle sitio, cederle protagonismo, y permitirle demostrar su eficacia terapéutica, que la tiene y mucha. Depende de todos.

Muchas gracias, Gabi, por la reflexión en alto y felicidades a todos los que lleváis en volandas este proyecto HUCI tan ilusionante y necesario.


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