La revolución en Cuidados Paliativos, ¿vendrá desde "abajo"?

Hace unos días leía en las redes un artículo del “Daily Mail” encabezado por este titular: las mejores doctoras explican los peores errores que cometemos con nuestra salud.

¡Quiero que me cuide un equipo de cuidados paliativos!

De entre las afirmaciones que aparecen, quisiera rescatar una bien ilustrativa. Dice la Dra. Katherine Sleeman: “Da igual de lo que me muera, pero quiero que me cuide un equipo de cuidados paliativos”. Y continúa: “Hay evidencias de que la gente que recibe este tipo de cuidados en las semanas y meses antes de morir tienen una mejor calidad de vida en esos días”.

En honor a la verdad, hay que decir que la Dra. Sleeman es consultora de medicina paliativa, y por tanto conoce bien el paño. Motivo de más para valorar su afirmación, que estoy seguro de que suscribimos todos los profesionales que nos dedicamos a atender y acompañar a las personas al final de sus vidas. No querríamos otra cosa para nosotros y nuestros seres queridos.

Y me pregunto qué dirían todos los médicos, de cualquier especialidad, si tuvieran que escoger entre morir (porque se morirán, los médicos no estamos exentos) al amparo de un equipo de cuidados paliativos, o en manos de la, llamemos, medicina convencional en esta fase de la vida.

Los cuidados paliativos son un derecho exigible

Pero, iré un poco más lejos. Si la población, la ciudadanía, supiera realmente lo que supone disponer o no disponer de este recurso, y las evidencias abrumadoras que hay sobre los beneficios de todo tipo que aportan a la calidad de vida de los enfermos, a la salud mental de los familiares, y a los bolsillos de quienes administran el dinero de otros, tal vez entonces exigirían a voz en grito lo que es un derecho vulnerado de norte a sur y de este a oeste. Porque la inequidad es un hecho. Que miles de personas mueren mal cada año, también. Que vamos en retroceso en cuanto a recursos y en el ranking europeo, también. Y que nos marean con más leyes y debates demagógicos porque no saben de qué hablan, también.

Y la sanidad privada no se libra, todo lo contrario, ahí la ceguera es de un calibre supino y casi generalizada. Salvo honrosas excepciones, los cuidados paliativos, sencillamente, no existen, ni se les espera. Y digo yo: nadie aceptaría contratar una póliza de salud en la que no hubiera cardiólogo, o servicio de radiología, o laboratorio de análisis clínicos. Entonces, ¿qué pasaría si nadie suscribiera una póliza que no incluyera un servicio de cuidados paliativos, como un modo de garantizar que, el día que lo necesiten (que lo necesitarán) recibirán la mejor de las atenciones posibles? ¿O qué pasaría si nadie aceptara ingresar en un hospital o clínica que careciera de dicho servicio?

Da igual cuánta evidencia acumulemos, tenemos buena muestra de lo que se hace con las evidencias. Y no basta con el sacrificio y buena voluntad de miles de profesionales muchos de ellos al borde de la extenuación y el desencanto. La revolución que lleve los cuidados paliativos a todos los rincones del país y a todos los ciudadanos tendrá que venir desde la exigencia de los usuarios, de las personas de a pie, que un día se planten y exijan lo que por derecho es y debe ser suyo.


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Comentarios: 1
  • #1

    Teodoro (sábado, 02 julio 2016 18:23)

    Los cuidados paliativos deben ser equitativos y generalizados en nuestro sistema sanitario.

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