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Cuatro años después

Dicen que como la primera vez no hay ninguna otra. Y supongo que es verdad. Pero no es menos cierto que el tiempo va otorgando una perspectiva que permite saborear los momentos de diferente modo. Es otra intensidad, es otra excitación, es otra experiencia. Sin la primera no hubiesen venido las siguientes, pero todas son hijas de vivencias anteriores.

Cuatro años separan mi debut en un Sant Jordi para mí inolvidable en 2017 del Sant Jordi de las mascarillas y las distancias que viví ayer. Hace cuatro años firmaba ejemplares de Destellos de luz en el camino, mi segunda obra escrita, la primera que era publicada por una editorial (y no autoeditada). Con las Ramblas de Barcelona repletas de gente, recuerdo con asombro cómo los ejemplares se agotaron mucho antes de que completara mi tiempo de firmas. Nadie pensaba que iba a ser así. Fue algo muy sorprendente para mí, como lo ha sido todo lo mucho que este libro me ha dado en estos cuatro años. Nunca lo hubiera imaginado.

Es un libro muy distinto el que ayer firmaba y dedicaba. Es ya mi séptima obra, y por segunda vez Libros de Vanguardia ha apostado por mí, cosa que agradezco. ¿Morirme yo? No, gracias es mi particular respuesta a todo lo aprendido a lo largo de mis casi veinte años de recorrido en el ámbito del final de vida, y a mi voluntad de contribuir desde la divulgación asequible a que todas aquellas personas que lo deseen (y que se atrevan) puedan reflexionar sobre temas tan universales como temidos y rechazados, y lo hagan a partir de lo que pongo en común por si les puede resultar útil. 

Como sociedad tenemos una gran tarea pendiente, a nivel colectivo y a nivel individual. Por mucho que nos empeñemos, la estrategia del avestruz ante la enfermedad, el sufrimiento y la muerte se revela como ineficaz, una y otra vez, para reducir nuestros miedos. No es así como vivimos más libres y felices, sino todo lo contrario. Aquello en lo que no queremos pensar nos atenaza, aunque sea de forma invisible e imperceptible y condiciona nuestro modo de comportarnos todos los días. Por eso estoy convencido de que solo a través del conocimiento y el pensamiento podemos integrar en lugar de rechazar y podemos serenarnos en lugar de rendir pleitesía a nuestro miedo.

Si en Destellos… abordaba los temas de forma sutil y desde la emoción relatando historias, en este nuevo libro entro en ellos de lleno, de forma directa e interpelando al lector, que podrá recorrer aspectos y contenidos muy diversos relacionados con el tema central (que no es otro que la negación de la muerte y la infinidad de consecuencias que eso tiene en nuestro día) con los que podrá, si lo desea, acompañarme en ese proceso reflexivo que puede ser enriquecedor. Al aportar mi visión y experiencia no pretendo otra cosa que ayudar en el proceso reflexivo individual de cada uno, que es el único que nos sirve de verdad.

No sé cuál será su recorrido. El tiempo lo dirá. Mi deseo es que llegue a muchas personas pues eso será una nueva señal que confirmará que se van abriendo grietas en el muro de la autodefensa y la negación. Nuestros miedos no se diluirán a base de ignorarlos, sino a base de conocerlos y afrontarlos, lo que nos permitirá convivir mejor con ellos en un equilibrio que no nos asfixie la vida.

Y termino citando un fragmento del capítulo introductorio (el más personal de todos): Compartir algunos aspectos de mi aprendizaje y compartir también mi visión sobre diferentes temas relacionados con el final de la vida constituyen uno de los modestos objetivos de este libro, que más allá de que pueda gustar o entretener, sorprender o contrariar, no pretende más que empujar a reflexionar, a cada uno individualmente, sobre cómo nos ocupamos (o desocupamos) de nosotros mismos y de nuestros seres queridos, en la salud y en la enfermedad, en el vivir y en el morir.



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Comentarios: 1
  • #1

    Marta Solé (lunes, 26 abril 2021 18:31)

    Gracias Joan Carles por tantas reflexiones compartidas, por tanta experiencia y por los maravillosos relatos que nos hacen sentirnos en la piel del autor...
    Este va a ser mi séptimo libro leido del autor... cada uno de ellos un reto a la emoción, a la vida y a la esperanza de que poco a poco, comprendamos lo maravilloso de integrar que el final de una vida, puede ser digno, feliz y con algun que otro sueño cumplido.
    Ojalá que todo ello, nos haga mejores y mas sinceros con la familia, los amigos y la sociedad en general!